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casa de Don Leopoldo Santiago Lavandero
Artículo por Karin Cardona,
Directora, Archivo General de Puerto Rico
"Por la encendida calle antillana,
va Tembandumba de la Quimbamba,- rumba macumba candombe bámbula,-
entre dos filas de negras caras. Ante ella un congo - gongo
y maraca ritma una conga bomba que bamba. Culipandeando la Reina
avanza y de su inmensa grupa resbalan meneos cachondos que el
gongo cuaja en ríos de azúcar y de melaza"...Con estos versos
concluyó Don Leopoldo la tarde sublime y mágica que pasamos
en su casa. A sus 88 años, la profundidad de su voz y el sentimiento
y pasión que imprime a sus palabras nos recuerdan al Leopoldo
que hace casi medio siglo declamara junto a nuestro insigne
poeta Luis Palés Matos los versos que hoy forman parte de nuestra
identidad cultural. Don Leopoldo Santiago Lavandero, que poco
sabíamos de usted. Conocíamos del Departamento de Drama y el
Teatro Rodante de la Universidad de Puerto Rico y del Programa
de Teatro Escolar, pero aún así, no conocíamos ni una cuarta
parte de la aportación que su trayectoria profesional ha hecho
a la cultura puertorriqueña. Jamás pude imaginar que lo conocería
, tampoco a Doña Camelia, su amiga, colaboradora y esposa desde
hace 60 años.
Todo fue muy rápido. Comenzó
en marzo del pasado año cuando nos sentamos en el Archivo General
de Puerto Rico a conceptualizar un proyecto que pretendía identificar
y recopilar documentos históricos en manos privadas. Uno de
nuestros propósitos era aumentar el acervo histórico documental
que custodiamos con material que pudiera complementar la investigación
histórica con información no oficial. Visitamos algunos centros
culturales, participamos de programas en radio y televisión,
tocamos puertas, muchas puertas, hasta que por fin el proyecto
comenzó a rendir frutos, primero composiciones y partituras
de Pepito Lacomba, cartas inéditas (originales) de Betances,
fotografías que documentan el cambio de soberanía en 1898 e
inclusive grabaciones de música y discursos políticos de mediados
del siglo pasado.
En
medio de todo esto, llegó a nuestras oficinas la profesora Gladys
Ruiz, ex directora del Programa de Teatro Escolar y ex alumna
del Prof. Santiago Lavandero. Trajo consigo un álbum de fotografías
que documentaba parte de la trayectoria de Don Leopoldo en el
Teatro. Nos pareció muy interesante y decidimos dar rienda suelta
a un proyecto que culminará con la producción de un documental
sobre la vida de este gran puertorriqueño.
El objetivo principal de la
visita de la profesora fue comunicarnos el deseo de Doña Camelia
en donar al pueblo de Puerto Rico la colección de documentos
y libros de su propiedad. Luego de las gestiones pertinentes
firmamos un Acuerdo de Cesión y ya hemos comenzado con el traslado
al Archivo de este valioso material. Pero esto no se queda aquí.
Por recomendaciones de Doña Gladys decidimos darnos a la tarea
de escribir a todas aquellas personas que pudieran tener documentos
relacionados con el quehacer de Don Leopoldo. La respuesta no
se hizo esperar, familiares, amigos, ex alumnos y hasta del
Departamento de Educación decidieron colaborar con nosotros.
El día que partimos
hacia North Porth, Florida, con el fin de evaluar y comenzar
el traslado de los documentos, no estábamos preparados
para lo que nos esperaba. Nos recibió un Don Leopoldo
sonriente y amistoso con quien comenzamos a conversar de inmediato.
Es sorprendente ver como una persona en su estado de salud puede
recordar con claridad tantos aspectos de su trayectoria artística.
Valía la pena escucharlo referirse al teatro de títeres,
a la Universidad, a las majestuosas interpretaciones que hizo
de las obras de Shakespeare y hasta habló de sus alumnos,
algunos de los cuales recordaba con gran admiración y
respeto. Ante una pregunta nuestra sobre los inicios del teatro
escolar su respuesta no se hizo esperar, " Quise sembrar la
semilla donde más prometía desarrollarse, la propia
escuela. Para ello recluté maestros que no eran especialistas
en teatro, pero que en su quehacer mostraron talento y preferencia
por las artes. Como aquí ahora, mi discípula Gladys
, ella trabajaba en un pueblo pequeño de la isla como
maestra de literatura y me enteré de su trabajo y fui
a verla y allí mismo la recluté".
Este sin duda fue un elemento
importante y sobre todo interesante., El reclutar maestros de
otras disciplinas, pero con la sensibilidad necesaria para acercarse
a las artes y proyectar la pasión que se requiere en
una buena interpretación teatral, posiblemente fue una
de las piezas claves que garantizó el éxito del
programa de teatro escolar en Puerto Rico. Don Leopoldo "había
dado en clavo" como decimos nosotros. Comenzó a trabajar
en un plan de cinco años para el desarrollo del teatro
escolar que permitió la creación de la Compañía
Teatral de Maestros, el Mini Teatro Infantil Rural, (éste
inicia en Puerto Rico la tradición del títere)
así como también, logró que por primera
vez el teatro formara parte del currículo escolar. De
hecho, estos son sólo algunos de los logros del Plan.
Volviendo a casa de Don Leopoldo
esa tarde, pudimos observar a un maestro, a un gran hombre lejos
de su tierra, contento de tener un contacto directo con su cultura.
Allí cantamos, recitamos, reímos y nos sentimos
como en nuestra casa. Doña Camelia nos atendió
como si nos hubiera conocido de toda la vida y podemos asegurar
que el sentimiento fue recíproco. Notamos en esta pareja
la satisfacción de haber dado a su isla lo mejor de sí.
Allí también aprendimos sobre sus ejecutorias
y su impactante personalidad. De hecho, nos parece que merece
la pena mencionar algunos datos de su trayectoria artística
y profesional.
Continuación...
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